Mantenimiento físico mediante el estiramiento, la tonificación y el fortalecimiento muscular

15 MINUTOS DE PILATES


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Capítulo 2

La teoría

La conexión mente-cuerpo

Uno de los principios cardinales del método Pilates es que el ejercicio es esencialmente una técnica psicofísica. Por tanto, al hacer los ejercicios, debemos concentrarnos mentalmente en los grupos musculares que se estén empleando. El método Pilates sólo admite que un ejercicio resulta verdaderamente eficaz si se realiza mediante la sincronización de pensamiento y acción. Para dar lugar a un cuerpo saludable y en forma se requiere integrar las esferas mental, física y espiritual.

El poder de la mente sobre la materia

Hace mucho tiempo que se ha establecido que la mente ejerce una enorme influencia en la salud del cuerpo. Las investigaciones demuestran que la mente posee una capacidad infinita para inducir positivos efectos fisiológicos, que no sólo tienen consecuencias internas, sino también externas. Es posible que haya notado que, cuando está de buen humor, automáticamente se siente mejor y su aspecto mejora. Los científicos atribuyen este fenómeno a la actividad de los millones de células nerviosas del cerebro, que transmiten mensajes químicos al resto del organismo. Nuestros pensamientos y emociones desempeñan un papel fundamental en la influencia que ejercen sobre esta comunicación intercelular.

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Piense por un momento en cómo se siente cuando está estresado. No muy bien, ¿verdad?, ello se debe a que su organismo produce un exceso de sustancias propias del "estrés" (como adrenalina y cortisol), lo que provoca la aceleración de todo el organismo. El corazón late más rápidamente, la tensión arterial aumenta, la respiración se vuelve más rápida y superficial. A veces, este tipo de respuesta resulta necesaria. Es lo que nos estimula cuando afrontamos una crisis. Sin embargo, en grandes dosis, este tipo de reacción puede resultar extremadamente dañina y acarrear todo tipo de síntomas desagradables como por ejemplo mareos, temblores, sudoración profusa, insomnio y migrañas. Es fácil ver qué efecto pueden tener las emociones negativas que generan estrés. Los sentimientos positivos de tranquilidad y alegría ejercen un efecto mucho más benéfico porque inducen al organismo a producir sustancias euforizantes que mejoran la salud y que son fundamentales para el bienestar (como las endorfinas o la serotonina). Promueven una sensación de serenidad: uno respira con mayor facilidad y más profundamente, el latido cardíaco se ralentiza y se reduce la tensión arterial. Cuanto más relajados nos sentimos, menor tensión se mantiene en los músculos de todo el cuerpo, lo que ejerce un beneficioso efecto en la apariencia y la postura generales. Los músculos endurecidos y tensos provocan el encogimiento y contracción del cuerpo, algo que impide que la energía fluya con libertad por el organismo que, con el tiempo, se reflejará en debilidad y deformación muscular.

Ejercicio consciente

Si los pensamientos son tan poderosos, tiene sentido intentar aprovechar el proceso mental para introducir cambios positivos en el organismo. Ésta es, de hecho, la esencia misma del método Pilates. Aprendiendo a realizar cada ejercicio correctamente, se está dejando también a la mente ejercer una mayor influencia sobre el cuerpo. Con el método Pilates sólo se realiza un número de repeticiones limitado. Se llevan a cabo lentamente para poder concentrarse con mayor claridad en dirigir la energía hacia lo que se esté intentando lograr. Si se contempla el propio cuerpo de modo negativo, habrá que invertir la dirección del proceso mental. Los pensamientos positivos aportan cambios positivos.

Para asegurarse de que un ejercicio puede resultar realmente beneficioso y producir los cambios que se desean (por ejemplo, una espalda fuerte y erguida), es necesario complementar cada acción física con un punto de concentración mental. Practicando con regularidad la visualización creativa, se desarrolla gradualmente la capacidad intelectual y emocional para interiorizar los cambios físicos que se desea realizar. Una vez que se consigue, empezarán a aparecer los cambios externos.

A medida que se toma conciencia del cuerpo y de sus necesidades, se puede empezar a introducir conscientemente cambios mediante el ejercicio. El método Pilates se basa en la elongación y el estiramiento del cuerpo hasta sus máximas posibilidades, lo que con el tiempo da lugar a una figura más esbelta y delgada, un aumento de la flexibilidad y una agilidad que promueve una mayor facilidad de movimientos. Estos ejercicios se concentran en el fortalecimiento de los músculos débiles y en estirar aquellos que se encuentran demasiado tensos y encogidos. Lo que realmente se desea conseguir es un cuerpo en el que se complementen la fuerza y la flexibilidad. Es posible reestructurarse por completo. Sin embargo, no es mera cuestión de conseguir que el cuerpo realice los movimientos correctos. Parte integral del método Pilates es el modo en que percibimos el ejercicio. Ésta es la razón de que la actitud y la visualización creativa sean tan importantes. Cada vez que realizamos una serie de ejercicios, es esencial que podamos visualizar lo que queremos conseguir. Trazarse una imagen mental ayuda al organismo a responder del modo correcto. Ello no sólo hace más estimulante todo el proceso, sino que los efectos de cada ejercicio sean mucho más potentes. Al principio, puede tardarse un cierto tiempo en comprender plenamente los mecanismos implicados. Se tardan aproximadamente unas 10 sesiones en comprender realmente la técnica. El método Pilates es la única forma de ejercicio que se va complicando progresivamente, pero los resultados valen la pena. Con el tiempo, parecerá usted más alto, más delgado y más tonificado.

Visualización creativa

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Cualquier cosa que creemos en la vida comienza como una simple imagen en nuestra mente. Muchas de estas imágenes son inconscientes. Mediante la visualización creativa es posible alterar estos pensamientos e imágenes. Con el método Pilates, la idea es crear una imagen mental que nos ayude a concentrarnos en la zona del cuerpo sobre la que estamos trabajando. Ello requiere un nivel de concentración muy profundo que se vuelve más sencillo con la práctica. En un nivel superficial, muchos de los ejercicios parecen bastante sencillos. Sin embargo, el modo de disponer físicamente los brazos y las piernas es sólo parte del proceso. El método Pilates, a diferencia de otras numerosas disciplinas, es en realidad mucho más complejo, pues en cada movimiento se debe ser continuamente consciente de lo que está haciendo todo el organismo. No se concentra uno sólo en el vientre, o en la cara interna de los muslos, y se excluye el resto del cuerpo. Aunque se esté haciendo una serie de movimientos específicamente pensados para trabajar un cierto grupo muscular, como por ejemplo los abdominales o los cuadríceps, siempre se debe recordar la importancia de hallarse igualmente concentrado en el resto del cuerpo. ¿Dónde están los pies? ¿Estamos sosteniendo la cabeza exactamente del modo correcto? ¿Está el cuerpo adecuadamente alineado?...

Al principio, es posible que esto parezca bastante difícil, y emplear técnicas de visualización puede representar una enorme ayuda. Entendiendo cómo debería sentirse el cuerpo, se facilita la adopción de la postura correcta. Al final, estas imágenes se presentarán de modo natural por asociación, sin demasiado esfuerzo. La visualización es uno de los mejores métodos para salvar la brecha que separa la mente del cuerpo. Creando imágenes mentales que se correspondan con lo que estamos tratando de realizar físicamente, se desarrollará, a su debido tiempo, un nivel de conciencia corporal que es privativa del método Pilates.

Técnicas básicas

Cualquiera puede aprender a visualizar, pero sirve de ayuda poder empezar sintiéndose relajado. Una mente en calma es más propicia a la evocación de imágenes.

  • Invierta unos minutos en ordenar sus ideas. Intente olvidarse de influencias exteriores, como por ejemplo, su trabajo, lo que debería estar haciendo y cualquier preocupación que pueda tener. Recuerde: este tiempo se lo ha reservado para sí mismo.
  • Realice algunos suaves estiramientos y concéntrese en su respiración. La respiración lenta y profunda ejerce un efecto sedante instantáneo porque estimula la producción de ondas cerebrales alfa, que son calmantes. Una vez que se sienta suficientemente relajado, puede empezar con los ejercicios.
  • Al hacer ejercicio, concéntrese en cada parte del cuerpo. Con cada ejercicio intente percibir una imagen concreta. Si está intentando visualizarse en una playa arenosa, concéntrese con claridad en la sensación que ello produce. ¿Siente los pies relajados, calientes y cómodos? ¿Cuelgan los brazos sueltos a los costados, como los de una marioneta? ¿Dónde se halla la cabeza?... Piense en imágenes que le ayuden a adoptar exactamente la postura correcta.
  • Convoque cada imagen invitándola a emerger con tanta intensidad como sea posible, hasta casi poder sentirla. Una vez que haya creado una imagen que le resulte familiar, con el tiempo lo único que tendrá que hacer en concentrarse en ella y el cuerpo responderá automáticamente.


La idea del método Pilates es provocar cambios permanentes. Puede acelerarse este proceso empleando técnicas de visualización cuando no se esté haciendo ejercicio, técnicas que nos ayudarán automáticamente a caminar, permanecer de pie y sentarnos del modo correcto.